Castillos y Torreones

Castillo de Batres
Situado junto al actual Batres, rodeado de bellos jardines. Fue construido en la primera mitad del s. XV, como sede del señorío de Batres. En él vivieron importantes literatos, como Hernán Pérez de Guzmán, cronista del rey Don Juan II de Castilla y el gran poeta Garcilaso de la Vega. Actualmente es de propiedad privada.

Castillo de Villaviciosa
Situado en el casco de Villaviciosa de Odón. Fue iniciado en el año 1496 por los Marqueses de Moya, Andrés Cabrera y Beatriz Fernández de Bobadilla. En el año 1520 fue destruido por los comuneros, y años más tarde reconstruido por Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla, Conde de Chinchón, quien encargó la obra al arquitecto de El Escorial, Juan de Herrera. En 1848 se instaló allí la primera Escuela de Ingenieros de Montes y desde 1972 es la sede del Archivo Histórico del Ejército del Aire.

Castillo de Villafranca
Situado junto a la desembocadura del Aulencia en el Guadarrama, en el término de Villanueva de la Cañada. El edificio actual es de mediados del s. XV, siendo sus constructores Alfonso Álvarez de Toledo y su hijo Pedro Núñez de Toledo, señor de la villa de Villafranca y también de Griñón y Cubas. Durante la guerra civil, en 1937, fue gravemente deteriorado durante los fuertes combates de la batalla de Brunete.

Torreón de Arroyomolinos
El torreón de Arroyomolinos es una estructura de planta rectangular, con esquinas redondeadas, de casi 20 m de altura, rodeada por unas estructuras defensivas recientemente excavadas. Se construyó, en el s. XV, como residencia señorial, terminada, hacia 1480, por Gonzalo Chacón, Señor de Casarrubios.

Castillo de Calatalifa
Situado junto al Guadarrama, en el término de Villaviciosa de Odón, fue mandado construir por el califa cordobés Abderramán III con el nombre de Qalat Jalifa ‘castillo del Califa'. En el año 939 Abderramán se detuvo allí, camino de una expedición de castigo contra Castilla, y decretó su construcción después de haber observado el prodigio de un eclipse total de sol. Constituía un importante puesto de control militar -como Olmos y Canales, situadas más al Sur- en el camino natural que subía por el valle del río, de Toledo a Segovia, poniendo en comunicación Castilla con Al-Andalus.

En el s. XII el territorio de la antigua ciudad islámica pasó a manos de Segovia, formando el llamado Sexmo de Casarrubios. Hoy en terrenos particulares, de él queda sólo una ruina arqueológica, en donde se pueden observar restos de una puerta de la muralla y los grandes aljibes que dieron al lugar el nombre popular de Cueva de la Mora.

La Atalaya de Torrelodones
La atalaya de Torrelodones está situada en un cerro granítico, junto a la carretera de La Coruña. Debe su nombre al lodón, (Celtis australis), árbol de fruto comestible, amante de los suelos pedregosos. Su origen es islámico, fue construida en el siglo X como una de las almenaras o torres de señales luminosas -fuego y humo-, que formaban una línea defensiva contra los cristianos, al pie de los pasos de la Sierra de Guadarrama.

El edificio consta de la torre cilíndrica de 11 metros de altura y un cuerpo lateral de planta rectangular, todo hecho de granito.