Los caminos del Parque Regional

Las Huellas de la Trashumancia

Cañadas, veredas y cordeles recorren el Parque, recordándonos épocas en las que eran habituales los movimientos de migración del ganado, del valle a la montaña y entre regiones del norte y sur de la península, en busca de pastos frescos y de temperaturas más suaves.

 

Caminos Reales

Con la construcción en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, del Monasterio de El Escorial, las aguas del Guadarrama fueron cruzadas con frecuencia por reyes y sus comitivas en sus traslados desde la corte de Madrid.

Caminos Reales

 

Las Sendas de la Naturaleza

Una red de sendas para recorrer a pie o en bicicleta se extiende por el Parque y nos acerca a conocer su naturaleza. Muchas de estas sendas están equipadas con carteles informativos y explicativos que nos permiten saber más sobre el medio natural y el funcionamiento del Parque.

Las Sendas de la Naturaleza

 

La Cañada Real Segoviana

La Cañada Real Segoviana es una de las grandes vías pecuarias peninsulares, una especie de autopista rural de 75 m de ancho que, a lo largo de más de 500 km llevaba los rebaños de ovejas merinas, en un viaje anual de ida y vuelta, desde los pastos de verano o "agostaderos", en las faldas de las montañas de la zona de Carabias -entre las provincias de Burgos, Soria y Segovia- hasta los pastizales de invierno o "invernaderos" en el Valle de Alcudia, al S. de Ciudad Real.

La Cañada Real SegovianaEn la Comunidad de Madrid la Cañada entra por el Puerto de Somosierra, siguiendo primero una dirección aproximada N-S por municipios del valle del Lozoya. Entra en Miraflores de la Sierra en el antiguo Real de Manzanares, tomando un nuevo rumbo NE-SO, paralelo a la Sierra, por Manzanares el Real y Collado Villalba. Cruza el Guadarrama por el puente del Herreño y, tomando una nueva dirección N-S, pasa por Galapagar, Valdemorillo, Quijorna y Perales, para salir de la Comunidad de Madrid por Villamanta, rumbo a Toledo.

Por ella circulaban alrededor de 3 millones de ovejas merinas -introducidas en Al-Andalus por los benimerines marroquíes- que, mientras caminaban y pastaban iban afinando su lana de primera calidad.

Hoy, por estos caminos es muy reducido el paso de ganado, pero su protección nos permite la comunicación de los espacios naturales y ecosistemas y favorece el contacto del hombre con la naturaleza.

La Cañada Real Segoviana La Cañada Real Segoviana

 

La Calzada de Galapagar

La Calzada de GalapagarEl Itinerario de Antonino-documento del s.III d.C. que recoge los caminos del Imperio Romano-sitúa el paso de una calzada por la Sierra de Madrid, procedente de Segovia y con destino a Zaragoza- Caesaraugusta-.

Se la conoce como Vía XXIV y se tiene un claro testimonio de ella en el Valle de la Fuenfría (Cercedilla), lugar en el que se hallaron dos miliarios.Parece que esta vía atravesaba el término de Galapagar, entrando por el Puente del Herreño y pasando por este paraje del Puente del Toril, para desde aquí dirigirse al actual casco urbano y, tras atravesarlo, continuar hacia el río Guadarrama. En el año 1975 se localizó otro miliario junto a la Plaza del Ayuntamiento de la localidad.

Los tramos de calzada que se encuentran en Galapagar están construidos con grandes lastras de granito de hasta más de un metro de longitud, colocadas directamente sobre el terreno natural. Están provistos de bordillos que delimitan este camino, de unos ocho metros de ancho aproximadamente.