Flora y Fauna
El paisaje del Parque Regional del Río Guadarrama está determinado tanto por los elementos naturales como por las modificaciones sufridas en torno a los cursos fluviales, a causa de la actividad humana ejercida desde épocas remotas. Esto generó tres tipos de paisajes dominantes de gran diversidad y valor ecológico: el bosque mediterráneo, el bosque de ribera y los cultivos y eriales.

Antiguamente el territorio estaba dominado principalmente por bosques de encinas. Poco a poco estos bosques primigenios fueron transformados por la acción humana hasta dar lugar a un mosaico de paisajes actuales.

El Bosque Mediterráneo

En el Parque Regional los encinares se extienden desde la rampa serrana a la campiña.

Los densos bosques de encinas han sido tradicionalmente explotados por el ser humano. Realizaban clareo del arbolado y eliminación del matorral para favorecer el desarrollo del pasto, dando lugar a lo que hoy conocemos como dehesas. La dehesa es un sistema muy equilibrado donde se combina el aprovechamiento del pasto, las bellotas, la obtención de leña, carbón vegetal y miel. Las dehesas tienen un gran valor ecológico, ya que albergan multitud de especies de fauna, entre ellas una de las especies más emblemática, como es el águila imperial ibérica.

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El Bosque de Ribera

La vegetación de ribera que acompaña a los ríos Guadarrama y Aulencia está compuesta fundamentalmente por sauces, chopos y fresnos que junto a álamos y olmos cubren las riberas y vegas del Parque.

Los bosques de ribera generan un ambiente fresco y umbrío en su interior que atenúa los rigores climáticos estivales, en contraste con los bosques y matorrales mediterráneos que los circundan. Son formaciones vegetales de elevada relevancia ecológica, puesto que cumplen funciones de gran importancia, estabilizando márgenes y orillas, mitigando los efectos de las crecidas y actuando a la vez como refugio y corredores naturales para la fauna. Si a todo lo anterior sumamos su alto valor paisajístico, comprenderemos la necesidad de conservar tan singulares ecosistemas.

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Cultivos y Eriales

Las áreas de cultivo y eriales surgen como resultado de la acción del hombre sobre el medio, dando lugar a la aparición de un nuevo ecosistema con características particulares.


Estos paisajes abiertos, de suave relieve y de fuerte carácter estepario son la despensa para la fauna, ya que les facilita la búsqueda de alimento (grano) y además son zona de caza para las rapaces ya que encuentran gran variedad de presas asociadas a los cultivos y eriales. La mayoría de las aves que habitan en zonas de cultivo, suelen nidificar en el suelo, presentan plumajes crípticos, vuelo rápido y conducta escondidiza, lo que les facilita pasar desapercibidos ante los depredadores.

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